Si has puesto los medios, persevera, NO TIRES LA TOALLA.
Tu hijo es lo mejor que tienes en tu vida y merece
que continúes trabajando en él.
A veces, es cuestión de darle y darte tiempo.
A veces, es cuestión de formarte y/o informarte un poco más.
A veces, necesitas pedir un poquito de ayuda.
A veces, basta con cambiar una pequeña pieza…
Ante todo, cree en tu poder de intervención.
No existe nadie en el mundo que conozca mejor a tu hijo
y pueda influir en él como lo puedes hacer tú.
No alcanzar la meta que te has fijado no quiere decir
que lo hayas hecho mal; puede que la meta estuviera mal definida
o que tu hijo necesite dar algunos pasos más antes de alcanzarla.
No te rindas y vuelve a empezar cada día.
Sé paciente y persevera, porque lo estás haciendo bien.
ESTÁS HACIENDO
UN PRECIOSO TRABAJO
DE ARTESANÍA
(Adaptación de
solohijos.com)

