Otro año más comenzamos el curso cargados de ilusiones, ganas de aprender un montón de cosas nuevas y como no, de disfrutar de los juegos y de los amigos.
Este año es muy importante para nuestro cole ya que celebramos el aniversario bajo el lema: "40 años abriendo caminos".
Empezamos un nuevo curso escolar y lo afrontamos con ganas de hacer las cosas bien, de disfrutar de nuestros hijos y de organizarnos mejor para evitar las dificultades del curso anterior. Mantengamos lo que funcionó (seguro que hubo cosas bien hechas) y cambiemos lo que no resultó (este nuevo curso puede y ha de ser diferente en todo aquello que creamos que puede cambiar).
Os ofrecemos cuatro pistas para empezar con buen pie el nuevo curso escolar:
1. Evitad transmitir a vuestros hijos la idea de que, al acabar las vacaciones, comienza una aburrida etapa de trabajo y responsabilidades. Evitemos el “se acabó lo bueno”… ¿Por qué ir al colegio o ir a trabajar debe ser una obligación aburrida y monótona? Sed optimistas y hablad a vuestros hijos con ilusión de la vuelta al colegio. El trabajo debería ser una oportunidad de realización y, si desgraciadamente no lo es para vosotros, tratad de no demostrárselo a vuestros hijos. Él ha de crecer sintiendo que trabajar con ilusión y calidad es un gran privilegio.
2. Habladles con ilusión de lo que esperáis del nuevo curso y ayudadles a crear sus propias expectativas:
Si son pequeños, hablad con alegría de hacer nuevos amigos, de aprender cosas nuevas, de estrenar mochila y de ser ya niños mayores. Si están en los cursos más avanzados de Primaria o en Secundaria y el curso pasado le dejó un “amargo sabor de boca”, dedicad tiempo a escuchar sus miedos. Si no podéis proponerles en estos momentos nuevas medidas de actuación, dejadles claro que entendéis sus preocupaciones y que os enfrentareis juntos a las dificultades a lo largo del curso. Les estaréis proporcionando seguridad y confianza ante un curso que puede ser que sientan que les sobrepasa ya antes de empezar.
3. Detectad los viejos problemas para no reproducirlos. Todo se puede mejorar; solo debemos actuar allí donde “duele” y cambiar de estrategia. Si las estrategias que pusisteis en marcha el curso pasado no funcionaron, significa que hay que cambiarlas. Quejarnos continuamente del mismo problema y repetir lo que no nos han funcionado, no nos permitirá lograr cambios. Es posible que ahora no sepáis qué camino seguir, pero lo que sí conocéis con exactitud es lo que no ha funcionado. Descubrir esto es el primer paso para no cronificar los problemas. Quizá la solución está en adjudicar nuevas responsabilidades familiares, en reformular normas y consecuencias, en escucharse más en casa… No hay recetas: cada familia necesita “tiritas” diferentes.
4. Recurrid al Colegio y formad un equipo con los profesores de vuestros hijos: buscad soluciones juntos y trabajad en la misma dirección. Aunar fuerzas es una manera inteligente de afrontar las situaciones: nos sentimos respaldados, acompañados y actuamos de manera más eficaz.


