FELICITAR ES GRATIS


Felicitar es gratis
 
 

 …“Ya sabe que estoy orgulloso de él”.
…“Hacerlo bien es su obligación”. …                        
“Si es que…por cada cosa que hace bien, hay diez que hace mal”.

Si hemos de decir a nuestros hijos que se han equivocado, no solemos tener inconveniente en hacerlo con claridad y en repetidas ocasiones. Forma parte de nuestra labor como padres, por supuesto, corregir y enderezar, hacer comprender errores y ayudar a rectificar.
También es tarea nuestra felicitar, reconocer, reforzar…, pero no tenemos demasiada costumbre y lo consideramos menos necesario.


  Estamos inmersos en la “cultura de la queja” y tenemos totalmente interiorizado que hemos de hacer saber a los demás nuestra insatisfacción y descontento.
Como adultos, lo vivimos cada día: ¿solemos ser felicitados por nuestros jefes o clientes?, ¿en casa se nos suele decir lo rica que está la comida o lo bien que llevamos la economía familiar?, ¿le decimos al frutero que la fruta del día anterior estaba deliciosa o nos dirigimos a él solo cuando nos la da pasada?...


Normalmente sabemos que lo estamos haciendo bien, no porque alguien refuerce nuestro trabajo, sino porque nadie se queja de él. De hecho, llegamos a conformarnos con no recibir quejas.

Nuestros hijos, como nosotros, necesitan nuestras palabras de reconocimiento y estas se convierten en una especie de “gasolina emocional” que les anima a seguir haciendo las cosas bien, sea cual sea su edad y tarea (aprender a comer solo, dejar de mojar la cama, llegar a casa a la hora acordada, estudiar…).

 Tengamos en cuenta dos claves a la hora de felicitar a nuestros hijos:
·         Seamos generosos con los halagos, pero no dejemos de corregirles ni mintamos en nuestra felicitación; es decir, tratemos de ajustarla a la realidad de nuestros hijos, ya que de lo contrario no se la creerá.
·         Felicitemos sin “peros”. Un “Enhorabuena por tus buenas notas; lástima que no hayas sacado dos notables más…”, es solo “media felicitación”. Si queremos animarles a superarse, busquemos otro momento y disfrutemos de ese instante.


 
Ojalá nuestro jefe nos diga mañana que estamos haciendo un buen trabajo, ojalá nuestra pareja reconozca nuestro esfuerzo en casa y con la familia, ojalá nuestros hijos reciban de nosotros mensajes que les hagan saber que estamos orgullosos de ellos, que somos conscientes de sus ganas de mejorar y que los queremos.



Un saludo.